martes, diciembre 12, 2017

Emails demuestran que Micky Quiroga era dependiente y asalariado de Albacete

En nuestro informe publicado el 26 de diciembre del pasado año en la edición digital de Sol de Pando, se advirtió sin ambages que los pilotos bolivianos de Lamia eran dependientes directos de Ricardo Albacete y nunca fueron dueños de esa empresa, sino más bien socios aparentes en el papel y empleados mal pagados en los hechos.

Los dueños reales de la compañía y del avión siniestrado el 28 de noviembre del 2016, son Albacete y sus dos hijas, Loredana y Tiziana, en una sociedad conformada familiarmente desde donde se emanaban las decisiones comerciales y financieras.

El periodista Francho Barón, uno de los mejores investigadores de la cadena CNN, tuvo acceso a tres facturas que Loredana Albacete di Bartolomeo le emitió al equipo Chapecoense encaminando el pago a una cuenta bancaria en España a nombre de su padre, lo cual es evidencia plena de la intervención directa de esta familia venezolana-española en las operaciones comerciales de Lamia-Bolivia.

Poco a poco, escarbando unas fuentes de primera mano en Brasil, Colombia, Bolivia y España (donde radica actualmente Albacete), CNN se va acercando a la verdad sobre las causas y causantes de la tragedia del 28 de noviembre.


La supuesta sociedad entre los militares bolivianos y Albacete era una simple pantalla. Miguel “Micky” Quiroga Murakami y la familia del general de la FAB Gustavo Vargas Gamboa eran nada más que “palos blancos” de Albacete en Bolivia, en un esquema “empresarial” ideado por el entonces ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana para viabilizar los turbios negocios aeronáuticos de la familia Albacete en sociedad con militares bolivianos, los cuales incluían un proyecto para proveer helicópteros de última generación para las principales empresas extractivistas del país como son YPFB y COMIBOL.

Una de las pruebas que Sol de Pando obtuvo para demostrar que Albacete resulta ser el propietario real de Lamia-Bolivia (y del avión siniestrado el 28 de noviembre) es aquel audio donde se escucha la voz de Micky Quiroga conversando con un empresario aeronáutico colombiano el 20 de septiembre (un mes antes de la tragedia) sobre los incumplimientos de Albacete para realizar inversiones adicionales en Lamia-Bolivia con el fin de mejorar los servicios prestados. Quiroga manifiesta su decisión de romper con Albacete y establecer una nueva empresa con su interlocutor colombiano.

Dicho audio fue proporcionado a Sol de Pando por un familiar muy estrecho de Micky que radica en Nueva York. No es verdad, como afirmó el periódico El Deber en su edición del 27 de diciembre de 2016, que dicho audio fue difundido por el ex senador Roger Pinto, quien, en contacto con Sol de Pando poco antes de su fallecimiento en Brasília, afirmó que en ningún momento tuvo conocimiento de dicho audio, antes de su publicación por Sol de Pando, y que debido a su estado de ánimo tras la trágica muerte del yerno había decidido no involucrarse en el tema bajo ninguna circunstancia.

Otro dato obtenido por Sol de Pando en fuentes confiables de Colombia, reveló que Albacete viajaba en los vuelos de los equipos de fútbol que participaban en las finales de la Copa Libertadores asegurándose personalmente el cobro de los ingresos generados. En uno de los vuelos realizados por el equipo del Atlético Nacional de Medellín a bordo de Lamia, el 1 de noviembre del 2016, Albacete se negó a pagar el reabastecimiento de combustible.

El pasado 28 de noviembre, el portal de la cadena ESPN en portugués difundió una serie de emails a través de los cuales se demuestra que Micky Quiroga reclamaba a Ricardo Albacete el pago de salarios para la tripulación boliviana de Lamia. Los emails enviados por Micky Quiroga a Albacete van con copia a Marco Antonio Rocha y Loredana Albacete.

Uno de los emails enviados por Quiroga está fechado el 26 de septiembre del 2016, una semana después de la conversación grabada de Micky con su posible nuevo socio colombiano: “Le escribo para saber si nos va a poder depositar los sueldos a Marco y a mi persona, ya que estamos en una situación crítica económicamente”, se lee en el correo electrónico.

Albacete le responde dos días después en estos términos: “Si entra el dinero de Sol de América, el General debe proceder en consecuencia”, refiriéndose al general de la FAB Gustavo Vargas Gamboa, quien además de oficiar como testaferro de Albacete era el nexo entre el venezolano y el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

Por si fuera poco, Albacete estaba al tanto del último vuelo de Lamia el 28 de noviembre del 2016, cuando el avión cayó por falta de combustible estrellándose con los jugadores del Chapecoense. En horas de la mañana de ese mismo día, mientras Micky Quiroga trasladaba el avión desde la Base Aérea de Cochabamba hacia el aeropuerto de Santa Cruz para esperar la llegada del Chapecoense en un vuelo de BOA desde Sao Paulo, el piloto boliviano le informa a Albacete —en un tono de clara subordinación— lo siguiente:

“Le escribo para informarle que cerramos un vuelo con Chapecoense por la suma de $us 130 mil. Brasil dio la autorización tarde y lo que hice fue tomar la decisión de contratar BOA hasta Santa Cruz costándonos (ilegible) algo de dólares. Estoy despegando de Cochabamba a Santa Cruz en este momento. Y De ahí hasta Medellín. Mil disculpas por no informarle. No volverá a pasar”.

Una posdata insertada por Quiroga en aquel email dirigido a Albacete anuncia que el siguiente vuelo después del viaje con el Chapecoense, correspondía, por segunda vez, al Atlético Nacional de Medellín: “Llegando a Medellín, si Dios quiere vamos a cerrar con Nacional para la vuelta”.

Aquella ruleta rusa voladora tentaba a la muerte desde que el Gobierno de Bolivia benefició a Lamia, y a sus dueños venezolanos en bancarrota, con una licencia para operar en vuelos internacionales sin cumplir los mínimos requisitos técnicos y legales para ello.



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